Los carotenoides: Una defensa natural y eficaz
Sin carotenoides, el ADN de las plantas se quemaría con el sol. Lo mismo ocurriría con nosotros. Al igual que las plantas, nuestras células utilizan los carotenoides para protegerse.
Gracias a ellos, la melanina se sintetiza y da lugar al bronceado. Este pigmento natural - la melanina - se beneficia de un amplio espectro de absorción, constituyendo así una primera barrera contra la agresión de los rayos U.V.
Así, el bronceado, a la vez que nos embellece, constituye un verdadero mecanismo de defensa en el momento de la exposición solar
No obstante, a diferencia de los vegetales, nuestro organismo no sabe sintetizar estos carotenoides. Es una alimentación rica en fruta y verdura la que nos los aporta.
Su función es determinante para la protección de la piel y de los ojos. Y es que, durante una exposición al sol, el nivel cutáneo de carotenoides baja un 50%. Así pues, un aporte diario es indispensable para recargar nuestras reservas y mantener así nuestro capital.
Por ello, precisamente, se recomienda antes de exponerse al sol, aumentar el aporte de carotenoides, al menos 15 días antes de la exposición, con el fin de dar a la piel el tiempo suficiente de formar sus reservas para tolerar mejor los rayos U.V. y broncearse mejor con menos sol*.
* Una protección solar es indispensable durante las exposiciones solares, que deben ser prudentes y moderadas. No exponga al sol a los niños menores de 3 años.