Como sabemos, el envejecimiento se debe a múltiples factores y se traduce de distintas maneras, como se explica a continuación:
1- El estrés oxidativo El cuerpo produce de forma natural moléculas inestables y muy reactivas, derivadas del oxígeno: los radicales libres. Mediante una alimentación equilibrada, podemos protegernos de los radicales libres, responsables directos del envejecimiento celular. Sin embargo, las encuestas nutricionales muestran que nuestra alimentación no aporta los antioxidantes (carotenoides, selenio, vitamina E, ácidos grasos esenciales Omega 3) en cantidad necesaria para combatir la actividad oxidante de los radicales libres y los factores (tabaco -incluso consumido de manera pasiva-, alcohol, estrés, contaminación) conllevan una producción mayor de estos agresores.
2- El estrés glucídico
Cuando la glucemia (nivel de azúcar en sangre) es elevada permanentemente, como es el caso de los diabéticos y personas que consumen demasiado azúcar, la piel envejece más rápido.
3- El estrés propiamente dicho
Los trastornos de humor y, sobre todo, el estrés conllevan una disminución de las defensas naturales de la piel y, en consecuencia, una aceleración del envejecimiento.